Playas con chiringuito de Tenerife

Cuando la cerveza y la sal oceánica se confunden
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Forman parte del inconsciente colectivo casi planetario. ¿Qué mejor, en pleno verano, cuando el calor merece el apelativo de tórrido, cuando el sol se gusta más y los baños en el océano realzan la existencia, que disfrutar de la playa en un chiringuito a pocos metros de la felicidad? Sin duda, muchos están asintiendo ya, y no precisamente por ser amantes de la cerveza, la sangría veraniega o los helados, que también; basta con recordar el lujo que implica esa combinación de arena, mar y cualquier líquido o comida complementaria para tenerlo claro. Si, encima, hay buena música y ambiente, la puntuación se dispara. En Tenerife, por supuesto, contamos con playas de ensueño con esa guinda y así lo atestiguan desde hace mucho rincones tan entrañables como El Bollullo (La Orotava), La Arena (Buenavista), La Tejita (Granadilla), Fañabé (Adeje), Las Teresitas (Santa Cruz) o Jover (La Laguna), por raro que parezca a priori este último caso.

¿Qué es un verano sin playa para los que conocen los océanos y, en concreto, el Atlántico, y más el que baña Canarias? Como mínimo, algo muy raro y, seguramente, poco edificante. ¿Y qué es un verano sin, al menos, alguna larga jornada de baños en una playa con chiringuito? Por lo mismo, otra situación muy poco recomendable. Si lo echa de menos, si hace tiempo que no lo disfruta, si está en Tenerife por primera vez o si repite pero, en el fondo, no conoce mucho la Isla, he aquí seis propuestas para hacer que la cerveza, los tintos de verano, los helados, las tapas frías y hasta la comida caliente se mezclen como deben con la sal marina hasta el punto de poderlo llamar felicidad.

Empezaremos nuestra carta de playas o, mejor, zonas de baño tinerfeñas en la comarca del Norte. Aunque resulte un poco extraño, tampoco es que se prodiguen tanto los chiringuitos en muchas de nuestras calas o piscinas naturales más populares. Por supuesto, y en las zonas más turísticas, como el Puerto de la Cruz, Los Cristianos, Las Américas, Los Gigantes o Puerto Santiago, se multiplican los restaurantes o bares cercanos que suplen la falta de esas instalaciones más propias de las cantinas de los campos de fútbol de toda la vida. Sin embargo, hay una playa orotavense que, desde principios de los años 80 del siglo XX, cuenta con un chiringuito que merece de sobra ese nombre, por mucho que no esté precisamente en la negra arena volcánica. Se trata del ubicado en El Bollullo, que justo ahora ha cambiado de propietario, que  ha sido renovado a fondo (hasta el punto casi de la excelencia) y que, como siempre, seguirá haciendo las delicias de los usuarios y de muchos turistas visitantes que disfrutan de la caminata desde La Paz, en el Puerto, o que simplemente piden un taxi que les lleve a un rincón de naturaleza auténtica. El chiringuito no está justamente en la arena, pero es, sin duda, el referente social de la playa y muy poca gente la visita a diario sin pasar por él, y eso lo dice todo.

Otra perla norteña con un puesto similar, aunque mucho más modesto, lo encontramos en el extremo noroeste de Tenerife, en el municipio de Buenavista. La playa de La Arena, la principal de la localidad, le da sentido a su nombre en verano, con grandes arenadas que contrastan con buena parte del resto del año, y cuenta justo encima, al principio de la vía y de los aparcamientos en bandera, con otro chiringuito de manual. Se trata de la típica caseta de madera, de pequeñas dimensiones pero excelente atención, que comprueba cada día cómo los bañistas o visitantes no pueden resistirse y suben o paran en busca de algo que comer, la imprescindible cañita, un helado o hasta golosinas para los más pequeños. Encima, el restaurante del final de la vía amplía la oferta por si se quiere eternizar la visita para ampliar también las ganas de vivir.

En el Sur, la playa de Fañabé, en Adeje, presenta diversos chiringuitos aún más de manual, pues se encuentran en la arena. Por supuesto, y en una zona tan turística, la oferta se multiplica a la enésima justo detrás, con restaurantes y locales de todo tipo, pero estos puestos en la inmensa, serena y cuidada playa no tienen precio si se sabe disfrutar de la combinación dicha de cerveza y sal.

Por el contrario, la mítica playa de La Tejita, entre El Médano y Los Abrigos (en Granadilla), disfruta desde hace tiempo de un chiringuito que comienza a ser digno también de ese término: mito. El chiringuito Pirata es un referente para los que gustan de lo alternativo y, encima, se sitúa a muy pocos metros, pero en elevación, de una de las mejores calas de Canarias y en un extremo que suele presentar mareas más suaves. Un atractivo clave a añadir. Eso sí, buena competencia le hace el chiringuito de la pequeña playa de Las Brujas, en Las Galletas (Arona), otro referente del inconformismo rebelde, aliñado, encima, con numerosos conciertos o fiestas en un aire libertario y diverso.

En el área metropolitana, y más allá de las dificultades actuales hasta que se regularice la explotación de los chiringuitos, Las Teresitas siguen siendo la capital de esta oferta, y no solo por situarse en Santa Cruz. Aunque algunos permanecen cerrados, otros chiringuitos legendarios, que llevan más de 40 años en esta cala, continúan sorprendiendo y, de momento, los complementan autocares o puestos móviles en las vías que hacen un digno papel.

Además, y quizás en una excepción dentro de esta carta, les sugerimos visitar la piscina natural de Jover, en Tejina (La Laguna). No es que haya un chiringuito al uso, pero este lugar cuenta con dos restaurantes de pescado que, en realidad, casi hacen las veces de los puestos protagonistas de estas líneas. Si no lo creen, prueben, vayan y ya verán: seguro que repiten tarde o temprano.

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